Óleo sobre lienzo, 73 x 92 cm
Museo de Orsay París, Francia
Vincent van Gogh también parecía buscar consuelo en sus pinturas nocturnas. El ambiente apacible y la combinación de colores hablan por sí solos.
La constelación de la Osa Mayor es claramente visible en el centro del cielo. Van Gogh coloreó las estrellas: »[…] verás que algunas estrellas son de color limón, otras rosas, verdes, azules, […] es evidente que para pintar un cielo estrellado no basta con poner puntos blancos […] sobre negro azulado.»
Los reflejos en el agua también podrían proceder de las primeras farolas eléctricas. Esto convertiría a Van Gogh en uno de los primeros pintores en plasmar la luz eléctrica en el lienzo.
Óleo sobre lienzo, 74 x 92 cm
Museo de Arte Moderno de Nueva York, Estados Unidos
Vincent van Gogh pintó esta famosa obra cuando estaba ingresado en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy. Como en muchos de los cuadros de Van Gogh, las posiciones de las estrellas están representadas con realismo. Si Van Gogh vio realmente el vórtice del centro, o si es un símbolo de su estado emocional, seguirá siendo su secreto para siempre.
La perspectiva del cuadro transporta al espectador a una ventana del primer piso del sanatorio. Como Van Gogh sólo podía pintar allí bajo supervisión, los expertos consideran hoy probable que fuera pintado de memoria en el estudio.